Hoy consagramos humildemente a tu Corazón nuestras vidas y nuestras familias, y encomendamos a tu misericordia a todas las familias del mundo porque queremos vivir siempre con la confianza puesta sólo en Ti, que eres el Amor infinito y porque te queremos servir de todo corazón a Ti y a nuestros hermanos por amor a Ti.
Haz, Señor, que todos podamos encontrar en Ti el Amigo verdadero y el Maestro bondadoso y humilde y que en tu Sagrado Corazón aprendamos el amor generoso hacia todos.
Amén.
